Healthy Habs, No Diets

Cuando por fin comprendí que hacer ejercicio NO es para estar fit

May 16, 2019

Fotografías tomadas y editadas por Giselle Cantú

 

La mayoría de las veces vemos al ejercicio como el proveedor de una buena figura, y solamente nos enfocamos en: tener una cintura más pequeña, crecer nuestros muslos, tener “cuadritos” en el abdomen, tener una espalda más ancha, levantar nuestros glúteos, etc…

 

Y si no veo resultados rápidos, me desespero y sin darme cuenta dejo el ritmo de actividad física que llevaba por el simple desánimo que conllevó el no ver los resultados físicos que yo estaba buscando.

 

Un consejo que le doy siempre a los pacientes es “mantenerse activos”, y no, no se los digo para que puedan adelgazar. Lo digo porque cualquier tipo de actividad física es necesaria para que el cuerpo se mantenga saludable. Cómo lo he comentado en las columnas pasadas: El ser delgado NO es sinónimo de ser saludable.

 

El cuerpo simplemente está diseñado y creado para moverse. Entre menos actividad física tengas, eres más propenso a una vida dependiente de alguien (o algo) más y a una menor salud. ¿A qué me refiero con eso?

 

Recuerdo cuando estudiaba la licenciatura en nutrición, en mi clase de ‘Nutrición y Deporte’, la doctora (una gran deportista, corredora profesional) que era la que impartía la clase, llegó a comentar lo siguiente:

 

“El objetivo principal del ejercicio no es tener un mejor abdomen, más bien es NO llegar a utilizar bastón cuando seas adulto mayor”

 

El ejercicio físico fortalece tus músculos, mejora la circulación y lubrica tus articulaciones, haciéndote independiente de tu capacidad motriz cuando llegues a ser adulto mayor.

 

A pesar de que entendía esa frase, nunca le di la importancia porque a esa edad yo tenía 20 años, y jamás pasaría por mi mente en el que algún día dependiera mi capacidad motriz de un bastón o de algún otro objeto que me sostenga para poder hacer cualquier actividad, inclusive ir al baño.

 

La gran mayoría de las personas no tomamos el “mantenerse activos” muy enserio. De hecho, en el mundo de las dietas (que ya les he platicado que estoy muy en contra de ese “mundo”), se le da todo el crédito a la dieta, y al ejercicio lo toman como una simple recomendación aunado a su dieta.

 

¿Pues cómo voy a hacer alguna actividad física, si no tengo tiempo de ir a un gym y no tengo un parque seguro y cerca para ir a correr?

 

 

Un estudio reciente publicado en el Journal of the American Geriatrics Society me recordó esto.

 

Los investigadores estudiaron a mujeres de 63 a 99 años y encontraron que, por cada aumento de 30 minutos en la actividad física moderada a vigorosa, había una reducción de aproximadamente el 40 por ciento en la mortalidad por todas las causas. Digamos que esto no es tan sorprendente, porque la mayoría sabe los beneficios que nos puede brindar el ejercicio.

 

Sin embargo, lo que podría sorprendernos es que 30 minutos de actividad muy ligera, como las tareas domésticas o caminar lentamente en distancias cortas, llevaron a una reducción del 12 por ciento en la mortalidad.

 

¿Porque es esto importante?

 

Porque cuando las personas piensan que solo los grandes cambios pueden hacer una diferencia en la salud (ej. desde inscribirse en un gym o empezar a hacer un ejercicio pesado o vigoroso, como Insanity, que nunca ha hecho), es probable que NO tomen cartas sobre el asunto.

 

Si una persona que no hace nada de ejercicio piensa que tiene que hacer ejercicio vigorosamente durante 30 minutos, cinco días a la semana para mejorar su salud, es posible que se sienta tan abrumado por la magnitud de ese cambio que termine sin hacer nada.

 

Pero si sabe que incluso las actividades ligeras (llamadas non-exercise activity en inglés), como hacer un poco de jardinería, subir las escaleras en lugar del ascensor o caminar media milla hasta llegar a la tienda en lugar de conducir, pueden marcar una diferencia significativa, será mucho más probable que las personas se motiven a “moverse”.

 

Recuerda, mantén tu cuerpo en constante movimiento, no necesitas hacer algo pesado para que cuente como “ejercicio”, y lo más importante, no hagas una actividad física por el simple hecho de mejorar el físico, velo por tu salud.

 

Con los movimientos constantes en tu día a día… tus problemas de circulación en las piernas irán desapareciendo, podrás dormir mejor, tu corazón latirá más fuerte y con más energía, tus niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos en sangre se irán normalizando poco a poco y por último tu autoestima se irá elevando.

 

Pequeños cambios = gran impacto.

 

 

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Soy Giselle, nutrióloga mexicana, viviendo en Texas. Floja para la cocina y práctica para el ejercicio, por eso hago ejercicio en mi casa gracias a YouTube.

 

En este blog encontrarás recetas rápidas y prácticas, utilizando ingredientes básicos. También productos que recomiendo de H-E-B.

Y por último, encontrarás artículos y opiniones con enfoque no-dieta y no-peso para que nunca más vuelvas a seguir una dieta ni a darle importancia a la báscula.

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